Flamenco en Málaga
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Albert Derasse nació en Roubaix, muy cerca de L’Ille de France, el 18 de Noviembre de 1927. Su padre, Ferdinand Derasse, de origen belga, que había vivido casi toda su vida en Francia, se casó con Irma, francesa de nacimiento.

Con 25 años cae en manos de Albert un ejemplar de El Quijote. Derasse descubre a Cervantes y, bajo su pluma, una forma de vida, un país, una manera de ser que le subyuga. Interesado desde siempre por la Literatura, especialmente por la poesía, género que cultiva con una especial fortuna, en particular en el verso corto y contundente, fino y doloroso, en las genuinas formas del lamento y de la exclamación, en los haikus.

Albert Derasse en la última visita que me hizo, sentado en mi sillón y querido como un padre.

 

 

Otro grato momento con entrañables amigos, Pilar Bugella, Lebrijano y Chaparro. Año 2005

 

En 1955 visita España. Su destino era Cataluña y Madrid. Viene con su primo Rojer Derasse a bordo de una Vespa, totalmente abducido por una idea, por una filosofía de vida sugerida ni más ni menos que por el Manco de Lepanto. En algunos lugares les vendían leyendas, en otros, inventos turísticos, pero en todos había un Derasse enamorado de un ideal. Visita en aquella ocasión no sólo la capital de España sino El Toboso, (Ciudad Real), Argamasía de Alba (Extremadura); pasaron por todos los molinos de viento existentes en el camino y regresaron con la intención de volver el próximo año.

Por ese tiempo, hablo de 1955, se edita en Francia la Antología del Flamenco y Albert, que ya estaba herido de España, viene a caer fulminado con la dulce saeta mortal de este arte. Su destino de 1956 fue Sevilla…coup de foudre.

Y después de dar con su primo Rojer siete vueltas a la Alameda de Hércules, viene a dar con Manuel Vallejo. Conoce a Pepe y Tomás, los hijos de Manuel Torre, por quien sentía una gran admiración; conoce a Terremoto, entra en el círculo de Pepe Pinto -en su bar, adonde paraban los artistas de la época- y en la casa de Pastora Pavón “Niña de los Peines”, con quien moría.

Junto a Donn Pohren y a su esposa, de fiesta con amigos.

Albert Derasse regresa cada año, hasta 1958, a Sevilla. Va a camas en busca de Fernando el de Triana, por quien sentía una gran admiración, pero había muerto. Conoce en Madrid a Don Pohren, cuando su “Leyenda del Flamenco”, y mantiene con este una amistad hasta la muerte del escritor acaecida en 2007. En Granada conoce a Cobitos. En Málaga conoce El Pimpi y el famoso tablao de calle 7 Revueltas.

 En 1959 se casa con Lorenza, jienense, de La Carolina, y en 1960 entra a trabajar en un banco. Se va trasladado a diferentes puntos del continente africano: Nigeria, Lagos, Costa de Marfil, Avión, Lomé (Togo), Dakar (Senegal)…hasta 19 años que pasa en África. Regresa a Andalucía en 1979 y. como le gustaba más málaga que otra provincia, aquí se establece con su nueva familia: Paloma (1960) e Isabel (1963).
En esta ciudad vuelve a tomar contacto con el flamenco. Visita con frecuencia la peña Juan Breva, conoce a Alfredo Arrebola, en 1990 a Fernando Quiñones; entra por vez primera en Flamenka y se encuentra con la revista Calle del Agua, subiendo el interés por el flamenco hasta tal punto de integrarse en el grupo responsable, en particular con su directora, que tengo el gusto, por muchos motivos, de ser yo

Albert ha mantenido una buena amistad con Xavier Delisse, un gran aficionado francés, hermano de su Louis Francois Delisse, gran amigo y poeta. Xavier es informático de profesión, e  investigador de temas flamencos, de vocación,  y han mantenido una estrecha relación a pesar de la distancia. Él me ha trnsmitido la triste noticia. Gracias, amigo.
 
En la foto, visita de Albert Derasse y la Familia Delisse.
Abril 2008


Albert Derasse funda en 1997 Le Petit Parnasse, reunión de autores franceses que se reúnen en las bodegas “El Pimpi”, y que ha presidido hasta hace un año, dejando en manos de Susana y Pepe Téxeira por razones  de salud. Derasee acababa de publicar un libro de poesía Le puits d’amour y no sé si ha podido rematar Antología de Poesías del Mundo.

Con él he conocido muchas cosas, tanto de flamenco como de otras músicas y formas de expresión. Albert hablaba, además de su idioma natal, español e inglés. Y lo más importante, hablaba el idioma del alma.

Descansa, amigo, en la paz que tuviste y ahora para siempre.

 

Albert, amigo,
tu mirada y el norte
ya se confunden.

Camino andado.
En remanso, tu alma,
pozo de amor

Te quiero. Mariví Verdú

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