Flamenco en Málaga
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El Piyayo”. Notas y recuerdos sobre su figura, por Miguel Ángel del Pozo.

Cuando se habla del Piyayo es sorprendente que son escasas las personas, y me refiero en concreto a los aficionados al flamenco, que no tienen una idea negativa de él en cuanto a persona. A lo largo de los años que llevo interesado en el personaje, ha escuchado opiniones de toda índole.  Mendigo, borrachín, pendenciero, vago y otros epítetos largos de enumerar, y lo mismo sucede en cuanto a sus dotes artísticas. Cuando se habla del Piyayo, se habla de un pedigüeño que se ganaba la vida mal cantando y vendiendo baratijas que portaba en una caja de cartón o en el bolsillo de su chaqueta. Cuando se habla del Piyayo se hace de un Piyayo derrotado, un Piyayo tan injustamente encerrado entre rejas, como de un Piyayo liberado, más bien “arrojado a la calle” enfermo, con las manos artrósicas y la arteroesclorisis cegando sus venas   para que se muriera en ella abrazado a su guitarro sin cuerdas. Pocos son los que recuerdan a un Piyayo joven, espigado y viril, de su inteligencia, y su entereza firmes convicciones, que equivocadas o no mantenía: “Nunca he pedío limosna a naide, yo me gano la vía con mis coplas y mi guitarro”, “El que quiera oírme tié que ser al naturá, no encerrao en una lata”, “ Yo ayudo a los míos y ellos a mí”... y más y más. Cuando se habla del Piyayo escasos son los que recuerdan la estima de los suyos y de muchos payos y el respeto que hasta su triste final tuvo. Pues bien, aquí tienen una muestra de consideración hacía Rafael Flores Nieto., entresacada de un artículo de José Infante Lasso de la Vega (1) en el diario Sur.

“...  al llegar el siguiente día a casa del poeta, estaba cerrada. Entonces recordé que en una ocasión me dijo: “Si alguna vez a la hora de la comida, no estoy en casa, ve a buscarme a Casa de Laureano (2)  así lo hice.. Cuando llegué estaba terminando su “banquete” y dispuesto a marcharse, pero al verme se sentó y me hizo que me sentara a su lado. Le entregué el recado que para él llevaba: lo leyó, sonrío y lo guardó, En aquel instante entró en la casa de comidas:

“Un viejecillo renegro, , reseco y chicuelo.../...” (3)

que no era otro que El Piyayo. Saludo a Rueda con una reverencia a la que correspondió el poeta y se sentó en una de las mesas, colocando la guitarra que llevaba sobre una silla.     Esa fue la vez que más cerca vi al Piyayo, y también como a José Carlos de Luna../...  me dío pena y me causo un respeto imponente”
  
 “Otras veces le había visto en la calle Trinidad, cuando yo iba al colegio, y como en los versos del poeta...

“Ata a su cuerpo una guitarra.../...”

y le oía como cantaba muy serio:
El Piyayo y la Piyaya
cuando tienen un chiquillo
lo visten de colorao
y lo echan al Campillo..

    Y como para cada lugar tenía una copla distinta, adaptándola al ambiente que le rodeaba y al auditorio que le escuchaba, al llegar a calle Larios, frente al Circulo Mercantil ,  cantaba esta coplilla:

Adios pario de la cárcel
rincón de la barbería,
que al que no tiene dinero
lo afeitan con agua fría.

    Por eso, cuando pasaba por la calle de Los Negros y el Altozano, rodeado de los de la raza calé, de los suyos, cantaba así:
Mi mujé, mi mujé,
compra la tela por metros
y ella la vende por varas
asi con su martingala
le saca los cuartos a las castellanas.

O bien esta otra

Voy a colgá este cartel
en un almendro florido
no hay mujé como mi mujé,
ni caballo como el mío.

    “A veces se quitaba el sombrero redondo y se colocaba en la cabeza un pañuelo de hierbas atado sobre la nuca y...

“Babeaba de rabia y de vino.../...
 
   “Un día cuando salía de la calle La Puente (donde también vivió como en El Altozano) esquina de la calle Pulidero que por cierto le llamaban La Casa de las Monjas, se acercó un caballero y le propuso grabar un disco:

“El que quiera oírme, amigo mío, ha de ser la natural y no en conserva.”

   Ese y así era El Piyayo.
*1 Presidente de la Sociedad Española de Escritores
*2 Situada en la calle Camas, hoy parcialmente desaparecida. Al parecer se conserva la sala, mobiliario, fotografías y hasta  la mesa y silla donde comía normalmente Salvador Rueda.
*3 En bastardilla y negra versos de José Carlos de Luna, lejanos a la realidad del Piyayo.


Miguel Ángel del Pozo

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1 palomo viernes 30 de mayo de 2008 22:03:35
palomo67@hotmail.es
  enhorabuena por este comentario que haces sobre el piyayo, ya va siendo hora que a Don Rafael Flores Nieto, se le valore como persona y mucho mas como cantaor; haber si entre todos podemos darle a los artistas malagueños el sitio que se merecen; otro gallo cantaria si el piyayo, hubiese sido de otra ciudad andaluza. felicidades
2 Miguel Angel Fernández viernes 16 de abril de 2010 22:30:58
migueldetomasa@gmail.com
  ¿Podría decirme alguien si se sabe en qué zona de Cuba estuvo El Piyayo, si participó en la guerra y con qué otros soldados españoles pudo coincidir?
3 Miguel Ángel del Pozo miércoles 5 de mayo de 2010 21:25:48
mihail1933@hotmail.com
  No hay, que yo sepa, constancia fideligna de la presencia del Piyayo en Cuba y practicamente todos aquellos que se refieren a su estancia en la isla lo hacen basándose en las letras que interpretaba en las que abundan referencias geográficas, costumbres y léxico de aquellas tierras, pero que bien pudieron ser recogidas de los presos políticos -Guerra de la Independencia 1895-98- que en gran número poblaban penales y cárceles españolas. Personalmente, remedando un juego infantil, "yo no digo ni que si ni que no", frase repetitiva a lo largo del juego. Rafael cita en una de sus coplas, los Montes de Guije y, cerca de Matanzas, realmente existe un ingenio llamado Guije y su ubicación y entorno tiene bastate paralelismo con las letras con que Rafael Flores Nieto entretenía a los malagueños, aunque, salvando todas las distancias, también Agustín Lara compuso Granada y el chotis Madrid sin haber pisado España y ahí están.

4 Miguel A. del Pozo miércoles 5 de mayo de 2010 21:33:11
mihail1933@hotmail.com
  Enviado el coimentario anterior, se me ocurre que tal vez los flamencólogos que han investigado "in situ" el tema de los cantes de "ida y vuelta": Ortiz Nuevo, Soler y otros, tal vez hayan encontrado alguna información que nos deshoje la margarita.
 
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