Flamenco en Málaga
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La Primera Llave de Oro del cante, Tomás el Nitri y el Café Sin Techo, de Málaga.

Mucho se ha escrito sobre el acto de entrega de la primera Llave de Oro del Cante a Tomás el Nitri. Distintas son las versiones que circulan sobre aquel acto y todas se deben a la escurridiza tradición oral. Lo cierto es que aún no hemos hallado ninguna referencia que lo documente y concrete.
Y puede ser que nunca la encontremos. Todo parece indicar que se trató sólo y nada menos que de un cariñoso homenaje de admiración que los amigos malagueños de El Nitri le ofrecieron y para el que idearían como obsequio una llave de oro. Llave que según cuentan, era reproducción de la de los toriles del coso de Málaga. Así pues, difícilmente los medios de entonces se hicieran eco del acto, por más que estuviesen en él presentes el general Sánchez Mira, el farmacéutico Manuel Pérez de Guzmán y el cantaor y guitarrista El Planeta, quien residió en Málaga durante algunas épocas de su vida .
Desde luego, el contenido del acto no se parecería en nada al que cobraría en la tercera edición. Como la segunda, la tercera Llave fue concedida mediante concurso. Un concurso que escribimos en cursivas por ser de dominio común que era pretextado. Dicho tercer acto sí abrió la espita de la tinta impresa. Aún hoy seguimos escribiendo acerca de él y de su entorno. No cabe duda de que se erigió en todo un acontecimiento social cordobés. Y la atávica gravedad cordobesa revistió a la Llave de una seria profundidad de contenidos que tan impecablemente y con tanta dignidad supo detentar y defender Antonio Mairena.
Mas regresemos a la primera. Se ha escrito que su acto de entrega se llevó a cabo en el Café Sin Techo, de Málaga, café que sería el antecesor del Café del Sevillano y del de Bernardo, ubicado en la calle Siete Revueltas. Y que sobre el solar del Café Sin Techo fue construido el Café del Sevillano, tras sufrir aquél un incendio en 1863 .

El Café del Sevillano.


En efecto, el Café del Sevillano estuvo enclavado en el número nueve de la desaparecida calle de las Siete Revueltas, tortuoso callejón infame y fétido en el mismo corazón de la Málaga decimonona. Callejón de sinuoso trazado medieval, donde no era difícil tropezarse con las siete revueltas que le dieron nombre, con entrada por la esquina que forman la Plaza de la Constitución y la calle de la Especería (Carnicerías, entonces) y con salida por la Placeta del Toril, actualmente Moreno Monroy. Notables números de sus inmuebles estuvieron ocupados por casas de prostitución y por establecimientos hosteleros de menor cuantía, donde las juergas más soeces e impresentables hicieron de las suyas.
De todos modos, el Café del Sevillano se situaba en el tramo más distinguido de la calle: el más próximo a la Plaza. Francisco González Martínez, quien lo regentó, había nacido en Sevilla el 17 de abril de 1808. En su juventud, se instaló en la fecunda Málaga de entonces a donde llegó casado con la gaditana María del Rosario González Oliva. Aquí se dedica a negocios relacionados con los juegos de azar. Así, en 1853 se empadrona como amo de casino, año cuando se domicilia en el número siete de la referida calle . Pero pronto cambiaría de profesión. Dos años después, en 1855, figura como cafetero .
En 1859 abre su café en el número nueve de la calle, contiguo a su vivienda, edificio que hasta entonces había sido ocupado por distintas familias. La de los Álvarez y la de los Marineto fueron las últimas en hacerlo durante el año anterior . Con el nombre de Café del Sevillano se anuncia en las guías de 1861 , 1866 , 1878 , 1881  y 1882  citando siempre a Francisco González como propietario. Y en Málaga engendró la pareja González González seis hijos: Francisco, Silveria, Adelaida, Manuel, Adolfo y Guillermo.
A Francisco no debió irle mal con su negocio. Numerosos son los sirvientes que encontramos en su casa durante una buena porción de años. Además, su café registra una ampliación que incluyó al vecino número 11 de la calle . En 1880 Francisco desaparece del padrón –seguramente moriría- y es su hijo Manuel quien detenta el negocio . Mas por alguna desconocida razón, quien posee los números siete y nueve en el año próximo, en 1881, es Bernardo García Varela , aunque en las guías de este año y del siguiente se continúa citando al café como del Sevillano.

El Café de Bernardo.
Bernardo era de Málaga, había nacido en 1831 y contrajo matrimonio con Dolores Meléndez Guerrero con la que tuvo un hijo en 1859: Miguel, quien era estudiante a sus 22 años.
Bernardo era un profesional de la hostelería que el año anterior, en 1880 poseía un café en la calle del Toril, al final de Siete Revueltas . Y con su nombre sería igualmente conocido el café desde entonces: como Café de Bernardo, hasta que en 1892 desaparece Bernardo del padrón, se separan ambos inmuebles y habitan el número siete Francisco Ramírez Campoy, del comercio, y el número nueve Genaro Fernández Adalid, empleado .

El Café de Siete Revueltas.
También se conoció al establecimiento como Café Siete Revueltas. Así lo titula a menudo la prensa y con este nombre lo menciona Antonio Chacón  en la entrevista que le hizo Agustín López Macías: Galerín y que sería publicada en el diario sevillano El Liberal, con fecha del nueve de julio de 1922. Recuerda Chacón que De Silverio pasé a Málaga, al Café Siete Revueltas, con cinco duros diarios. Esto fue el año 87. Trabajé un mes y volví a Sevilla, al Burrero, al café de la escalerilla, en calle Amor de Dios y Tarifa.
Desde luego, el señor Bernardo no escatimaba a la hora de pagar a buenos artistas. En 1965, contrató a Juan Breva en 20 pts. diarias . Ahora, pagaría a Chacón 25 pts., todo un dineral. Queda claro que el IPC de entonces, sólo había subido el 25% a lo largo de 22 años, entre 1865 y 1887. Pues en 1887 y durante un mes, estuvo cantando Antonio Chacón en el Café de Bernardo, del Sevillano o de Siete Revueltas, como quiera que le llamaran.

Un Café flamenco.
Varias son las descripciones que hemos encontrado del Café del Sevillano o de Bernardo. Sírvanos ésta del escritor Joaquín Díaz Serrano:
La casa constaba de dos plantas. El aspecto del café era modesto. En el interior a la derecha, un salón amplio, frente a la puerta otro más reducido. A la izquierda el “tablao” de los artistas; sobre el “tablao” y en forma de visera, varios palcos. Adosados a las paredes relucientes aparatos metálicos para mecheros de gas. Constituían su menaje, amén del mostrador, indispensable, toscas mesas de pino, rodeadas de sillas de anea .

 Este Café sería de los que mayor actividad flamenca registró en aquella Málaga cantaora de la segunda mitad del siglo XIX en dura y noble competencia con el legendario Café de Chinitas, tan loado. Sabemos que en 1864 se presentó allí por primera vez ante el público nada menos que Antonio Ortega Escalona: Juan Breva , cantaor que se codearía con la realeza y con la aristocracia, que sería evocado por poetas y que disfrutaría del clamor de los públicos y de los aficionados, quienes lo encumbraron como indiscutible primera figura.
Juan Breva y Paco LucenaTambién aquí se presentó ante el público el guitarrista Francisco Díaz Fernández: Paco Lucena , quien elevase su instrumento a la categoría de protagonista en la prestigiosísima sala parisina Erard y quien sería proclamado como máximo guitarrista flamenco.

 
Juan Breva y Paco Lucena.
Foto Museo de la Peña Juan Breva.

Francisco Díaz Fernández: Paco el de Lucena había nacido en la cordobesa localidad lucentina, el día primero de junio de 1859. Desde niño, había mostrado tal afición a la guitarra que cuando su padre -un humilde y necesitado bracero del campo- decidió llevarlo a que tomase un oficio, le pidió entrar de aprendiz en la barbería del maestro Espinosa porque dicho barbero tocaba bien la guitarra y él quería aprender a tocar .
Tras aprender en Lucena con El Maestro Espinosa, con El Marqués de Campo de Aras y con Rafael Nieto Tamarit se decide a venir a Málaga con el propósito de dedicarse profesionalmente a la guitarra. Ya en Málaga, entra a trabajar en la barbería del maestro Salvador Ruiz, cordobés y también buen aficionado a la guitarra quien provoca que se presente ante el público en el Café de Bernardo.   
Así lo cuenta Fernando el de Triana:
Por aquel tiempo era Málaga un verdadero río de oro, y había nada menos que once cafés cantantes; el tocador del café de Bernardo era Francisco Reina (Paco el Aguila), y una noche mandó razón de que no podía ir a trabajar por encontrarse enfermo, de lo cual se lamentaba el dueño del café, que tenía que suspender el espectáculo por no haber en Málaga un tocador sobrante que pudiera suplir la falta de Paco el Aguila.
Esta conversación ocurría mientras el maestro Salvador afeitaba a Bernardo en su casa, o sea en el café, y sin contar con el Niño de Lucena, le dijo:
- Allí en la casa tengo yo un oficialillo que toca mucho y muy limpio; lo que no sé es si servirá para tocarle a tan buenos artistas como hay en este cuadro.
- Entonces -dijo Bernardo- puesto que usted dice que toca bien, a ver si puede venir antes de la hora de trabajar, que ensayen un poco, y si da el avío no lo perderá.
Se lo dijo con interés el maestro al Niño de Lucena, y éste lo vió de perlas, pero llegó a caso hecho, casi a la hora de empezar.
- ¿Tú has tocado ya algunas veces a un cuadro? -le preguntaban los artistas.
- Yo, nunca, pero verán ustedes cómo sale bien.
Y efectivamente, se cantó y se bailó y todo salió con compás y armonía; fué un verdadero y positivo éxito. En vista de lo cual quedó supliendo a Paco el Aguila mientras estuvo enfermo, y al volver éste a ocupar su sitio ya no permitió Bernardo que el de Lucena dejara de tocar todas las noches, señalándole un sueldo y haciéndole un buen regalo por el valioso servicio prestado en los días anteriores .
Y continúa Fernando el de Triana relatando las hazañas de Paco Lucena en el Café de Bernardo:
Como era natural, quedó de segundo el Niño de Lucena. Los segundos guitarristas no deben llevar voz cantante habiendo un primero, pero el Niño no entendía ni quería entender de eso, y entre falseta y falseta ejecutadas por él, no había más que ovaciones y entusiasmo. - ¡Valiente niño!, decía la gente .
Pues así ocurrió el debut de Paco Lucena.
Pero Fernando el de Triana prosigue contando una divertida anécdota sucedida entre El Águila y Paco Lucena en este Café de Bernardo. Leámosla:
Una noche, creyendo el Aguila ganarle la pelea con un truco, sacó un guante del bolsillo, se lo colocó en la mano izquierda y así le tocó a un cantador. El Niño de Lucena no le dió importancia, aunque vió que el público aplaudía al Aguila, y cuando terminó el cuadro se echó el Niño "alante", como se dice en el "caló" artístico-andaluz, se quitó un calcetín, se lo puso en la mano izquierda y ejecutó un solo de guitarra que fué el delirio. El Aguila reconoció el gran mérito del joven guitarrista, que ya no fué más barbero, pero sí, mientras vivió, gran amigo del maestro Salvador Ruiz .
Francisco Bejarano: Paco Percheles sitúa esta circense anécdota en el Café Suizo , en lugar de hacerlo en el Café de Bernardo, como lo hace Fernando el de Triana. Quién sabe si ambos guitarristas mudaron sus actuaciones de café o si llevaban los dos a retortero. Pero con esta narración y por destacar el virtuosismo de Paco Lucena en aquel improvisado concurso guitarrístico, Fernando el de Triana dejó en mal lugar ante ojos poco avizores, la reputación artística de Paco el Águila, aunque no lo quisiera.
La situación evoca las célebres competencias de guitarra que años atrás anunciaba la prensa con tanto estrépito y que tanta expectación provocaban en el público. Recordemos la que anunció el periódico jerezano El Guadalete del cuatro de julio de 1867 entre El Maestro Patiño  y Paco el Barbero  por ejemplo. Bien pudiera ser ésta una de las competencias entre guitarristas que ahora nos cuesta digerir: hoy nos resultarían incomprensibles. No obstante, insistimos en lo injusto del mal papel que asigna Fernando el de Francisco Reina: Paco el Águila.Triana a Paco el Águila, involuntariamente de seguro. En otra ocasión nos ocuparemos de biografiar al gran guitarrista que fue Francisco Reina: Paco el Águila.

 
Francisco Reina "Paco el Águila".
Foto Museo de la Peña Juan Breva.La Macarrona

 

Aquí en este café y aún niña, conseguiría su primera contratación formal e iniciaría su carrera como astro del baile el 13 de octubre de 1887 Juana Vargas: La Macarrona, quien habría de convertirse en todo un modelo clásico del baile flamenco .

 
Juana Vargas "La Macarrona".

Inconmensurable sería la relación de artistas que intervinieron y de situaciones que se provocaron y que ocurrieron en este Café. Sabemos por ejemplo que en 1887 actuaban Juan Breva, Loriguillo de Coín, Manolito de Jerez, Félix Mangano, Quiqui el de Cádiz, Perea, Las Hermanas Borriqueras, Juana la Macarrona, La Rana y el reputado maestro de guitarra Ángel Zurita . A su vez, Gonzalo Rojo asegura que lo hicieron también Carlos el Betunero, El Maestro Ojana, El Petrolo; Paco el Sevillano, Paco Botas o Paco del Bisté, que con los tres sobrenombres se le conoció; El Mezcle, El Canario, El Chato Javero, La Cuenca, La Paca, El Raspaó, Paquiro y María Tacón . Y no podía faltar desde luego Antonio Chacón . 
Por supuesto que sería marco idóneo para que en él le fuera entregada la Llave de oro a Tomás el Nitri. Era un espacio que reunía todas las condiciones. Pero hay algo que no concuerda.

Arde el Café.
Recordemos que se ha escrito que el Café Sin Techo sufrió un grave incendio que lo destruyó y que sobre sus restos se reconstruyó el Café del Sevillano, adoptando el establecimiento dicha denominación entonces. En efecto. El domingo seis de diciembre de 1863 se produjo el incendio mentado. Su noticia la da el diario El Avisador Malagueño del martes día ocho:
A las ocho de la noche del domingo empezaron á tocar a fuego las campanas de la parroquia de S. Juan, á las que siguieron las demás parroquias y las de la Catedral. Había ocurrido éste en una especie de farsa de la casa-café que llaman del Sevillano, en Siete Revueltas, y se presentaba con alguna intensidad; siendo muy de temer que si tomaba cuerpo ocurriese un grave siniestro por la disposición de las casas en aquel sitio y lo angosto de las callejas. Por fortuna, á fuerza de trabajo logró dominarse en breve, sin darle lugar á que se comunicase, si bien causando daños de alguna consideración en dicha casa y en otra de la casa con que está lindando. También creemos que el dueño del café habrá sufrido algunas pérdidas, pues es temible la confusión y el desorden que se originan en los primeros momentos de un incendio en esta ciudad, cosa que debía remediarse ordenando este servicio. Acudieron al punto las autoridades superiores, jueces, alcaldes, concejales, piquetes de tropa, en suma, cuantos tienen algún deber que cumplir, y á más centenares de curiosos, que llenaban la plaza de la Constitución y las avenidas de Siete Revueltas.
Desde luego, el talante de la noticia no induce a pensar que el incendio fuera tan grave, ni que el inmueble quedase arrasado. La única pista que nos mueve a pensar en su ruina es que el padrón municipal de ese año califica al número nueve como vacío, una calificación que puede interpretarse de varias formas y que no deja de ser una sospecha acerca de su destrucción. Por otro lado, vemos que el periódico define al edificio como casa-café, lo que tampoco nos induce a pensar que fuera sin techo. Y nunca debió serlo. Recordemos que antes de ser café había sido vivienda. Y desde luego, evidencia el artículo que era conocido como Café del Sevillano, no como Café Sin Techo, sin lugar a dudas. Esto es lo que no concuerda. Salvo en las referencias apuntadas, nunca hemos encontrado al Café del Sevillano con el título de Café Sin Techo.
¿Qué pudo ocurrir entonces? Pues que existiera en Málaga un Café Sin Techo distinto a éste.

El Café Sin Techo.
No creemos que fuera un café cantante al uso, aunque es seguro que más de una vez se cantó allí, bien en sus salones, bien en algún reservado que pudiera poseer. Su disposición parece ser que lo propiciaba. También es posible que en alguna época se instalase un escenario –quién sabe si de quita y pon- para representaciones en horas tardías y destinadas a un público mucho más juerguista y canalla que el habitual de por las tardes.
Así lo manifiesta José Carlos de Luna en la siguiente estrofa del poema que dedicó a Ana Amaya Molina: Anilla la de Ronda en su libro La Taberna de los 3 Reyes :
Los trinos de su pecho
pusieron repeluznos en el “Café Sin Techo”
a un abigarramiento de tratantes, matones,
señoritos, toreros, alguaciles y hampones.
Nos consta que Anilla la de Ronda cantó en 1890 en el Café de Chinitas, junto a Paca Aguilera . No nos extrañaría que por entonces cantara también en este Café Sin Techo. 
 
Paca Aguilera.

Según el escritor Narciso Díaz de Escobar , el Café Sin Techo era un complejo de salones y saloncitos al aire libre, situado en la calle de Granada, entre la esquina de la calle Sánchez Pastor y la Plaza del Carbón, al que se entraba por una callejuela larga y mal iluminada. Podría ser la actual calle Ascanio. Su vida se circunscribía lógicamente a los meses estivales, siendo muy frecuentado por familias –algunas con niños y niñeras- cuyas consumiciones preferidas eran refrescos y helados. Al final de su existencia, se establecieron allí vigorosas tertulias de políticos liberales locales.
Prueba de la existencia en él de dicho ambiente familiar, es la gacetilla anunciadora que inserta en sus páginas el periódico El Avisador Malagueño del 25 de mayo de 1887:
En el café situado en calle de Granada, conocido vulgarmente por el de SIN TECHO, se confeccionan HELADOS de todas clases con la mayor perfección. El que los trabaja no es estrangero, ni forastero siquiera, sino natural de Málaga, donde hace ya muchos años viene ocupándose en esa profesión con general aceptación del público, que no puede menos de hacer justicia a su habilidad a despecho de la preocupación general de que estamos todos poseídos, y que nos hace enaltecer todo aquello que tiene el más ligero tinte de estrangería con menoscabo de nuestros compatriotas, que por otro lado rayan donde el primero por no decir mas de todos los de los demas países .
Pues aquí es donde creemos que debió entregársele la primera Llave de Oro del Cante a Tomás el Nitri. Puede que por alguna razón, el general Sánchez Mira, Manuel Pérez de Guzmán y El Planeta eligieran dicho establecimiento en lugar del Café del Sevillano.


Tomás el Nitri.
Tomás Vargas Suárez: El Nitri nació en El Puerto de Santamaría (Cádiz), en enero de 1850. Descendiente de El Fillo, se inició profesionalmente en el Café de Chinitas, según escribió Anselmo González Climent en Viejo Carné Flamenco:
Cuentan mis comunicantes de San Roque que a finales del siglo pasado (XIX)  “Tomás el Nitri” se encontraba trabajando en una herrería de un gitano local. “Tomás no era más que un jovencito muy aficionado al cante”. El gitano, advertido de la buena pasta flamenca de su ocasional ayudante, lo llevó personalmente al Café de Chinitas para procurarle un contrato. Así –hipótesis sanroqueña- se inició la carrera de Tomás el Nitri .
No sería tan a finales del XIX. Si El Nitri nació en 1850 y cuando estuvo en San Roque no era más que un jovencito muy aficionado al cante, debió venir a El Chinitas alrededor de 1870 o antes. De todos modos, El Nitri ha pasado a la historia flamenca como prototipo de artista extravagante y enigmático, según lo calificó Fernando el de Triana  y como bohemio por temperamento, que llevó doble y pintoresca existencia, como lo definiera Guillermo Núñez de Prado en Cantaores Andaluces , quien pudo haberlo conocido personalmente, y quien llega a denunciar su homosexualidad: ...este hombre estuvo en realidad y de una manera innegable imposibilitado de sentir como hombre el amor, á pesar de todas las apariencias.
Sin embargo, José Luis Navarro asegura que se casó y que tuvo un hijo . A saber... 
El Nitri está considerado como mítico cantaor de calidad insuperable, particularmente por Seguiriyas, aunque hasta ahora no hayamos encontrado ningún documento que lo atestigüe: no aparece en ninguna referencia de prensa, en ningún cartel anunciador, ni en ninguna grabación fonográfica. Se ha ponderado hasta el infinito su actitud estrambótica que lo llevó a negarse a cantar ante Silverio Franconetti , quien no pudo escucharlo nunca, como dice Fernando el de Triana. Y poco más se sabe de su vida y de su Llave de Oro.
Sirva este artículo para arrojar un rayito de luz sobre Tomás el Nitri, la primera Llave de Oro del Cante y los cafés cantantes malagueños de El Sevillano o de Bernardo y Sin techo.

 
Tomás el Nitri.

 


Eusebio Rioja, fecit.
Málaga, 14 de marzo de 2008.

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1 Manuel García Ojeda domingo 1 de junio de 2008 13:55:38
flamencojeda@terra.es
  Tan válida puede ser ésta que se narra como la que contaba Antonio Mairena (tengo grabada la charla) sobre que la Llave de Oro fue entregada a Tomás el Nitri en la casa del Tío Maero, en Carmona (Sevilla). No hay espacio aquí para reflejar todo lo que comentaba Mairena del hecho, por lo que me limito a dejar constancia del mismo.
2 Manuel Olarte Rubio jueves 27 de agosto de 2009 14:07:44
olarteru@yahoo.es
  Me ha parecido esta investigación bastante interesante e ilustrativa, lo que no etoy muy de acuerdo es en la homoxesualidad del Nitri, puesto que de todos es sabido que estuvo liado con la compañera de su tio la Andonda, por lodemas todo me parece estupendo.
un saludo
3 Sebastián Guerrero Loriguillo sábado 5 de marzo de 2016 22:09:08
loriguillo21@gmail.com
  Hola, soy bisnieto por vía materna del cantaor Loriguillo de Coín 1850-1925. Soy profesor de historia y estoy trabajando en la trayectoria artística y vida de éste. En la familia se sabe de un hijo ilegítimo que parece ser que fue un importante torero, ¿alguien me podría arrojar luz sobre esta cuestión?. Muy interesante el trabajo que aquí se publica. Muchas gracias.
 
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